Síndrome metabólico en niños y obesos ‘metabólicamente sanos’

La prevalencia de sobrepeso y obesidad en la infancia se ha incrementado dramáticamente desde 1990, en los últimos años se han recogido datos dónde hasta la quinta parte de la población mundial infantil sufriría sobrepeso u obesidad (estudio). La obesidad se asocia con problemas de salud, entre los que encontramos diferentes factores de riesgo metabólicos, diabetes tipo 2 y todas las causas de mortalidad (estudio).

Cuando hablamos de obesidad, en determinadas ocasiones surge la pregunta de relacionar sobrepeso y obesidad con salud. ¿Todos los niños con sobrepeso u obesidad son sujetos ‘no sanos’? ¿Se puede tener sobrepeso u obesidad y ‘estar sano’?

Pues bien, hay un subconjunto de adolescentes con sobrepeso/obesidad (que van del 6% al 68%, dependiendo de los criterios de definición usados) que presentan un fenotipo de obesidad metabólicamente saludable (estudioestudio), es decir, ‘sujetos obesos sanos’ .


¿QUÉ ES EL SÍNDROME METABÓLICO?

Antes de continuar hablando del tema debemos tener claro el concepto de síndrome metabólico. Es un conjunto de cambios fisiopatológicos simultáneos que aumentan el riesgo de enfermedades crónicas y se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus. Se considera que un sujeto adulto presenta síndrome metabólico cuando al menos 3 de estas condiciones están presentes (revisión):

  • Hipertensión arterial
  • Glucosa alta en la sangre. Indice de resistencia insulina.
  • Niveles sanguíneos elevados de triglicéridos
  • Bajos niveles sanguíneos de HDL, el colesterol bueno.Estos dos otros marcadores, en la literatura actual aparecen con menos frecuencia:
  • Exceso de grasa alrededor de la cintura (menos usado, no todos los autores lo apoyan)
  • Obesidad central (autores lo incluyen como un propio marcador de riesgo)

Extraída de “NUTRIGENÓMICA Y SÍNDROME METABÓLICO” José López Miranda

El síndrome metabólico puede aparecer a una temprana edad. Su causa principal no es genética, sino que cae bajo factores de riesgo modificables, como el medio ambiente, los elementos de comportamiento, patrones de actividad y nutrición (estudio).

Se reconoce como un riesgo mayor para la salud en adultos, niños y adolescentes. Hasta la fecha, no hay consenso sobre una definición de síndrome metabólico para niños y adolescentes. Sin embargo, la mayoría de los autores están de acuerdo en componentes esenciales tales como intolerancia a la glucosa, obesidad central, hipertensión y dislipidemia; cada uno representando un riesgo para la enfermedad cardiovascular (estudio). 




ACTIVIDAD FÍSICA Y SÍNDROME METABÓLICO

A partir de la hipótesis de que mayores cantidades de actividad física están asociadas a mejores indicadores de salud metabólica, algunos investigadores asumen que el mantenimiento de altos niveles de actividad física desde la infancia hasta la edad adulta permite mantener un perfil de riesgo saludable con menores tasas de morbilidad y mortalidad de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes más tarde en la vida (estudio, estudio).

Diferentes investigaciones asociaron la reducción de riesgo metabólico con la actividad física y diferentes niveles de intensidad (estudio, estudio, estudio)

La Organización Mundial de la Salud ha lanzado recientemente las Recomendaciones Globales sobre la Actividad Física para la Salud (enlace), que recomienda que los niños y adolescentes realicen actividad física moderada y vigorosa durante al menos 60 minutos diarios. Sin embargo, ¿es suficiente dicha recomendación para prevenir la aparición de trastornos metabólicos en los adolescentes?

Un reciente estudio incluyó a 391 participantes de 10 a 18 años de edad, con el objetivo de asociar la puntuación del riesgo metabólico con la actividad física moderada o vigorosa e identificar la cantidad de actividad física diaria para prevenir el inicio de los factores de riesgo metabólico. La actividad física se midió por acelerometría. Los conteos obtenidos en las diferentes actividades se transformaron en equivalentes metabólicos y se clasificaron como actividades ligeras (≥ 1,5 pero <3,0 MET), moderadas (≥ 3,0 pero <6 MET) y vigorosas (≥ 6 MET). La puntuación de riesgo continuo para el síndrome metabólico se calculó utilizando los siguientes factores de riesgo: circunferencia de la cintura, presión arterial, glucosa en sangre, HDL-C y triglicéridos.

El análisis de los datos sugiere que estos adolescentes deben realizar al menos 88 minutos por día de actividad física moderada o vigorosa. Estos hallazgos refuerzan la evidencia previa de que la actividad física se relaciona con el síndrome metabólico en adolescentes. Esta población debe ser alentada a reemplazar gradualmente parte de su tiempo sedentario por actividades físicas.




¿QUÉ SIGNIFICA SER ‘OBESO METABÓLICAMENTE SANO’ Y QUE NO?

En general, los individuos se consideran ‘obesos metabólicamente sanos’ cuando cumplen estos requisitos: (1) ser obeso y (2) ser metabólicamente sano.

En niños y adolescentes, se definirá ‘obesos metabólicamente sanos’ si (1) ser obesos de acuerdo con los puntos de corte de IMC propuestos por Cole y Lobstein y (2) si el cumplimiento de 0 de los 4 criterios de síndrome metabólico (circunferencia de la cintura excluida) porque son equivalentes a los propuestos para adultos.

En ambos individuos adultos y jóvenes, el grupo opuesto a ‘obesos metabólicamente sanos’ sería nombrado como ‘obesos metabólicamente NO sanos’ y se define como la obesidad y tener de 1 a 4 criterios del síndrome metabólico (circunferencia de cintura excluido).

Tabla extraída y traducida de: Ortega, F. B., Lavie, C. J., & Blair, S. N. (2016). Obesity and cardiovascular disease. Circulation research, 118(11), 1752-1770.

*Opinión del autor: en el caso de adultos, actualmente gran parte de las publicaciones científicas de diferentes ámbitos de la salud, siguen basando los biótopos humanos en el IMC. Como muchos sabrán, este índice presenta limitaciones a la hora clasificar a un sujeto con sobrepeso/obesidad, pues con este dato no se tiene en cuenta la masa muscular, sobrestimando así los niveles reales de adiposidad. 

Cuando hacemos referencia a este término en niños y adolescentes, existen varios criterios para clasificar y definir  el estado ‘obeso metabólicamente sano’ y ‘obeso metabólicamente NO sano’.

A diferencia de los criterios utilizados (mostrados al inicio del artículo) para categorizar a un sujeto adulto con síndrome metabólico. Y a diferencia de los datos mostrados en la tabla, en algunos estudios (estudio, estudio)  los adolescentes fueron categorizados en sujetos ‘obesos metabólicamente sanos’, si tenían 0 o 1 de los siguientes factores de riesgo cardiometabólicos alterados: triglicéridos séricos, glucosa en ayunas, colesterol de lipoproteínas de alta densidad e hipertensión arterial sistólica o diastólica.

En contraste, los adolescentes fueron categorizados como ‘obesos metabólicamente NO sanos’ si tenían dos o más factores de riesgo cardiometabólico no saludables. Excluyéndose de estos marcadores, la circunferencia de la cintura se excluyó como un criterio, ya que la mayoría de los individuos con sobrepeso / obesidad presenta una circunferencia de la cintura por encima de la edad y el sexo.

Factores y condiciones que se han sugerido para determinar el fenotipo de obesidad metabólicamente sanos (MHO) . CRP indica la proteína C reactiva; HDL, lipoproteína de alta densidad; IL, interleucina; LDL, lipoproteína de baja densidad; TNF, factor de necrosis tumoral; y WBC: glóbulo blanco. Reproducido de Blüher et al 100 con autorización del editor. Copyright © 2014, Elsevier.

Recientemente, como muestra la tabla anterior de Ortega, F. B. et al. se ha sugerido que el estado ‘obeso metabólicamente sano’ debe ser sólo aquellos individuos que cumplan con 0 de los 4 criterios del síndrome metabólico indicados anteriormente, y los ‘obesos  metabólicamente  NO sanos’ deben ser aquellos individuos que cumplan 1 a 4 de los criterios (estudio).




IMPORTANCIA ACTIVIDAD FÍSICA DESDE LA TEMPRANA EDAD

Hay dos hipótesis que intentan explicar la posible relación causal entre actividad física y salud en niños y adolescentes.

En primer lugar, los niños con bajos niveles de actividad física son más propensos a desarrollar enfermedades degenerativas en la edad adulta. Así, la práctica de la actividad física durante la infancia puede inducir cambios biomecánicos, fisiológicos y psicológicos, que se manifiestan como adaptaciones crónicas que persisten a lo largo de la edad adulta.

En segundo lugar, el hábito de la actividad física adquirida durante la infancia persiste hasta la edad adulta y desempeña un papel vital en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. 

La cantidad de actividad física necesaria para prevenir el agrupamiento de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular en adolescentes debe ser 90 minutos de actividad física diaria de intensidad al menos moderada en lugar de la recomendación actual de una hora por día.

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