Leche materna ¡Más que un alimento!

Durante los primeros años de vida, la alimentación tiene consecuencias mucho más allá del crecimiento corporal. Las experiencias sensoriales y motoras asociadas con la alimentación, el tipo, la variedad y el momento de los alimentos, sus sabores, olores y texturas, así como el contexto social y emocional de la alimentación, contribuyen sustancialmente a la maduración cognitiva, social y emocional.

La capacidad de atención, el afecto, la capacidad de aprendizaje, la memoria y la motivación del niño se ven afectadas por la calidad de la dieta. Así como el crecimiento, el aumento de peso y la ampliación del tejido dependen de una nutrición completa y de calidad, también lo hace el desarrollo y la función del cerebro.


Leche materna. ¡Más que un alimento!

Más que una fuente de alimento, la leche materna es un fluido bioactivo complejo con una amplia gama de componentes que ayudan a la inmunidad, promueven la digestión, regulan la señalización hormonal, estimulan el desarrollo de órganos, modulan la inflamación y garantizan una transición estable a la vida postnatal. La leche humana también contiene los olores furaneol y maltol, ambos de los cuales tienen un olor caramelizado y dulce. 

La leche materna estimula la maduración rápida del órgano postnatal, la función gastrointestinal y del cerebro. La motilidad, que es básica  al nacer, se coordina durante meses, paralelizando cambios en el sistema nervioso intestinal. De manera similar, las funciones digestivas gástricas, intestinales y pancreáticas se desarrollan gradualmente en respuesta a la exposición diaria a nutrientes.


Leche materna, bacterias y microflora.

En esencia, el tracto gastrointestinal  mejora su función nerviosa e inmune a través de un proceso de muestreo, análisis, respuesta y señalización del cuerpo sobre el contenido del alimento tragado, incluyendo nutrientes, alérgenos y microbios. Todo un sistema digestivo secundario se establece a través de la colonización bacteriana, un proceso que conduce a una simbiosis estable y protectora a la edad de 2 años.

Los patrones de colonización difieren entre bebés amamantados y alimentados con fórmula. La elección de la alimentación afecta a la microflora, que a su vez afecta a la función gastrointestinal, estimula el sistema inmune intestinal, y ayuda a establecer el metabolismo del cuerpo durante esta ventana de tiempo crítico.

FUENTE: Murray, R. D.. Savoring Sweet: Sugars in Infant and Toddler Feeding. Annals of Nutrition and Metabolism2017.

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