La influencia de la música en el rendimiento deportivo

Hoy en día, casi toda actividad física va acompañada de un telón musical, ya sean las clases dirigidas de cualquier gimnasio o bien nuestra propia actividad personal. Incluso se puede observar cómo los grandes deportistas de élite escuchan su música favorita antes de la competición.

El primer estudio que relaciona la música con el rendimiento deportivo data de 1902. Tras más de 100 años de investigación, los autores han tratado diferentes aspectos que repercuten en el ámbito del rendimiento deportivo. En este artículo, nos centraremos en aquellos que han relacionado el ejercicio cardiovascular con la música, viendo así su influencia.

Ejercicio cardiovascular submáximo y ritmo musical

Este (estudio) mostró un aumento del trabajo físico submáximo, si este se sincronizaba con la música. Se realizaron tres pruebas con un cicloergómetro, separadas por una semana.

  • Prueba A: con una música cuyo ritmo era el doble del ritmo de pedaleo.
  • Prueba B: con una música cuyo ritmo difería del de pedaleo, pero acompañaba un estímulo visual.
  • Prueba C: no tenía música pero sí un estímulo visual.

El rendimiento se valoró según el tiempo total que los sujetos podían mantener el ritmo de pedaleo (vatios) correspondiente a una FC de 170 ppm. Los resultados mostraron un incremento significativo en el tiempo total de pedaleo en la prueba A con respecto a las B y C, y no hubo diferencias significativas entre B y C.

Ejercicio cardiovascular submáximo e intensidad de música

En este (estudio), se trató el efecto que tenían sobre el rendimiento físico dos tipos diferentes de música más un grupo control (sin música). La prueba fue realizada en un tapiz rodante con sujetos distribuidos de forma aleatoria.

  • Prueba A: música a alta intensidad y con ritmo rápido.
  • Prueba B: música a baja intensidad y con ritmo lento.
  • Prueba C: sin música.

Las variables estudiadas fueron la FC, la sensación de esfuerzo percibido (escala de Borg) y el tiempo total hasta la fatiga. Los resultados obtenidos fueron bastante sorprendentes: así, en la prueba B se obtuvo un incremento menor de la FC con respecto a las otras pruebas y los protagonistas manifestaron una sensación menor de esfuerzo percibido; también se evidenció una mayor distancia recorrida en las pruebas realizadas con música.

Una de las explicaciones que encuentran los autores para estos resultados es que la música actúa como un estímulo capaz de centrar la atención del sujeto y aislarlo del resto de estímulos externos, a la vez que atenúa la sensación de cansancio.

Ejercicio cardiovascular máximo y música

En este (estudio), sometieron a 24 sujetos a una prueba de esfuerzo en un cicloergómetro, mientras escuchaban diferentes tipos de música: ritmo lento, rápido, de lento a rápido y de rápido a lento. En este caso, se logró una mayor potencia de pedaleo en los casos en que los deportistas escucharon música con ritmo alto y música con ritmo progresivo de lento a rápido (figura 1).

Figura 1

Ahora bien, este estudio tiene un inconveniente, y es que existe la tendencia generalizada por parte de los participantes a realizar los primeros kilómetros de la prueba con música a velocidades iniciales mucho mayores que las de la prueba sin música, lo que podría conllevar un gasto inadecuado de energía en la competición real, en el caso de que no pueda mantenerse el esfuerzo hasta el final.

Por ello, la música en este caso puede ser un estímulo negativo.

Conclusiones

En esta pequeña revisión, hemos visto cómo influye el uso de la música en el ejercicio cardiovascular. Así, como hemos podido observar:

  • Permite disuadir estímulos externos y focalizar la atención de la persona en la tarea que esté realizando.
  • Disminuye la sensación de fatiga.
  • Puede resultar un inconveniente en ejercicios cardiovasculares de alta intensidad.

 

 

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