La fibra y el cáncer de colon

El cáncer de colon o colorrectal es un cáncer con una gran incidencia sobre la población, por poner un ejemplo, el cáncer de colon es el tercer cáncer que más se diagnostica en Estados Unidos tanto en hombres como mujeres. Para el año 2016, los cálculos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para este cáncer en los Estados Unidos son de 95,520 casos nuevos de cáncer de colon y 39,910 casos casos nuevos de cáncer de recto, de la misma forma que se estima que el número de defunciones motivadas por esta enfermedad será de 50,260 muertes durante 2017 (Fuente).

Aunque vemos que estos números son alarmantes ya que el número de casos diagnosticados está aumentando cada vez más en los países occidentales y desarrollados, la tasa de mortalidad de esta enfermedad ha dismiuido tanto en hombres como mujeres desde hace varias décadas gracias a los avances médicos.

Ante estos datos la pregunta que nos hacemos es la de por qué el número de casos está aumentando cada vez más en nuestros países. Desde aquí queremos destacar entre las posibles respuestas una en concreto: los hábitos de vida de nuestra sociedad actual y, entre ellos, los hábitos alimenticios.

Hábitos de vida y el cáncer de colon

Nos encontramos en una época en la que ha habido recientemente unos cambios de vida y de sociedad tremendamente grandes. En España  hemos pasado de una sociedad en la que el trabajo manual y el trabajo de agricultura de sol a sol eran los imperantes y la actividad física tenía un gran papel en nuestras vidas, a una sociedad en la que el trabajo sedentario y la poca actividad física están presentes en gran parte de la población.

Si hemos experimentado cambios sociales y de actividades económicas,  el cambio en el ámbito de la alimentación no se ha quedado atrás y está motivado, en gran parte, a estos cambios sociales. En España hemos dejado de lado nuestra famosa dieta mediterranea y, si aun la seguimos, esta está desactualizada a los tiempos que corren; la comida rápida está cada vez más presentes en nuestras calles, así como la comida procesada en nuestros frigoríficos. Por si fuera poco, intentar comer bien se convierte en algunos casos debido a los horarios de trabajo en una odisea. No tenemos tiempo de comprar productos frescos del día e ir todos los días a realizar la compra. Nos encontramos ante un panorama actualmente difícil, donde los hábitos de vida vienen condicionados por corrientes sociales las cuales repercuten directamente en nosotros: un ejemplo claro es el aumento de la obesidad en los países occidentales (Estudio de preclínica en la población mexicana, de la Gaceta Mexicana de Oncología, 2008).

Estos hábitos incorrectos condicionan mucho nuestra salud y es sin duda unos de los causantes de que el número de casos de enfermedades como el cáncer de colon estén aumentando en nuestra sociedad. Así pues, para intentar minimizar la aparición de estas enfermedades deberíamos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Llevar una correcta dieta
  • No fumar
  • No beber o al menos no abusar del alcohol.
  • Realizar actividad física y evitar el sedentarismo.

Hay que tener claro que existen algunos cánceres relacionados con la obesidad: colon, estómago y de tipo sexual. Por lo que nuestros estilos de vida y alimentación influirán en el desarrollo de algún tipo de cáncer (Revisión).

El papel de la alimentación y la fibra

La dieta que seguimos (véase como dieta lo que comemos a lo largo del día, no como un régimen a seguir) tiene un gran papel en nuestra salud junto a la actividad física.

Si seguimos una dieta equilibrada minimizaremos el riesgo de padecer cáncer. Si basamos nuestra dieta en productos naturales, en un correcto reparto de macronutrientes, evitamos azúcares simples y añadidos (la gran lacra de nuestra sociedad actual)… estaremos ayudando a nuestra salud de una gran forma.



Aunque no nos vamos a meter a analizar en estas líneas cómo debería ser una dieta equilibrada y sana, sí vamos a tratar el tema de la fibra en nuestra alimentación, ya que es el objetivo de esta entrada.

El consumo de fibra alimentaria, soluble y no soluble, tiene un efecto preventivo del cáncer de colon. Este efecto se debe a tres factores: 1) El aumento del tamaño de las heces y al aumento de la velocidad de tránsito de estas y 2) un aporte energético a las células del colon (Artículo sobre el metabolismo colónico de la fibra).

Aumento del tamaño de las heces y el aumento de la velocidad de tránsito

Debemos saber que en nuestras heces hay sustancias potencialmente cancerígenas y que son las causables en gran medida del cáncer de colon. La fibra, al no absorverse en el intestino delgado, ayuda a que el tamaño de las heces sea mayor y esto tenga dos efectos positivos a la hora de la prevención del cáncer de colon:

  • Ayuda a que estén más diluidas las sustancias cancerígenas en las heces.
  • Ayuda a un tránsito de las heces más rápido en nuestro organismo.

Gracias a estos dos factores las heces estarán en contacto con el instestino grueso menos tiempo y el tiempo que esté en contacto, el propio contacto de las sustancias potencialmente cancerígenas será menor, disminuyendo así la probabilidad de enfermar.

Aporte energético a las células cólicas

La fibra también ayudará a prevenir el cáncer de colon gracias a que estas sirven de nutrientes para las células del colon. Gracias a esta labor la réplica de ADN de nuestras células cólicas estará mejor protegida y estaremos ayudando a la prevención de la enfermedad.

Debido a esta casua se dice que el aporte calórico de la fibra alimentaria no es cero absoluto.

Resumen y recomendaciones

En resumen podemos decir que una mejora en los hábitos de vida y alimentación tendrá un efecto protector para el cáncer de colon y otras enfermedades. Dentro de estos hábitos alimenticios la fibra dietética tiene un papel de gran importancia ya que ayuda a prevenir el cáncer y otras enfermedades.

Actualmente, se recomienda que figuren en nuestra dieta 14 gramos de fibra alimentaria por cada 1000 kCal que se consuman diariamente.

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