¿Entrenamiento de fuerza y de resistencia concurrente? ¿Beneficios o perjuicios?

Durante mucho tiempo, se ha pensado que el entrenamiento de fuerza y el de resistencia eran incompatibles dentro de un mismo periodo de entrenamiento, debido a las diferencias fisiológicas entre ambas modalidades. Así pues, no ha sido hasta hace relativamente poco cuando diversos estudios han empezado a analizar con más detalle los efectos del entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia.

En los últimos tiempos, se han formulado dos hipótesis que defendían o indicaban que el entrenamiento de fuerza y resistencia conjunto era perjudicial para el rendimiento (Revisión):

  • Una hipótesis crónica, que sostiene que el músculo esquelético no puede adaptarse metabólica o morfológicamente de forma simultánea a ambos tipos de entrenamiento de la fuerza y de la resistencia, la cual está basada en la observación de que los cambios en el tipo de fibra muscular y tamaño después del entrenamiento concurrente son diferentes de aquellos observados después del entrenamiento de la fuerza.
  • Y una hipótesis aguda, que sostiene que la fatiga residual a partir del componente de resistencia del entrenamiento concurrente compromete la capacidad para desarrollar la tensión durante el elemento de fuerza del entrenamiento concurrente.

Actualmente, pues, se han realizado diversos estudios para intentar aclarar esta cuestión, ofreciendo una evolución en las corrientes actuales de pensamiento y entrenamiento, los cuales ofrecen las siguientes conclusiones:
  1. Aunque todavía hay ciertas limitaciones a la hora de su investigación, parece ser que el entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia inhibe el desarrollo de la fuerza cuando es comparado con el entrenamiento de la fuerza exclusivamente (Revisión). Por lo tanto, el entrenamiento de ambas cualidades, si tratamos de alcanzar el máximo desarrollo en ambas, es incompatible al producir unas adaptaciones musculares antagónicas.
  2. Encontramos otro estudio (Estudio) que indica que deportistas de resistencia que iniciaban el entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia, reduciendo el volumen de resistencia a favor del de fuerza, no sufrían ningún efecto negativo en los niveles de fuerza.
  3. Aunque un entrenamiento aislado de fuerza no tiene efectos negativos en los niveles de VO2max, es decir, a nivel cardiovascular, sí tiene efectos negativos a nivel de rendimiento de carrera, debido al decremento de otros factores (capilarización del músculo, potencial oxidativo o la disponibilidad de sustratos energéticos) (Estudio).
  4. Hay autores (Estudio) que demuestran que el entrenamiento de fuerza es beneficioso para la economía de carrera, teniendo esto un efecto directo en el rendimiento deportivo.
  5. Se han encontrado mejoras debido al entrenamiento de fuerza no solo en la economía de carrera, sino también en el VO2max (Estudio, Estudio), en la velocidad en el umbral aeróbico (Taipale y col., 2013), en el tiempo hasta el agotamiento (Estudio) y en la velocidad anaeróbica máxima (Estudio).

Conclusiones

En definitiva, tras realizar un análisis de los estudios publicados recientemente y desde hace algún tiempo, podemos ver una evolución metodológica hacia una corriente que incluye en los deportistas de resistencia los entrenamientos de fuerza en sus distintas manifestaciones (fuerza máxima, fuerza explosiva…). Así, estos tienen en determinadas épocas de la temporada una gran importancia, aunque tampoco es conveniente olvidar que el entrenamiento aislado de fuerza no conlleva mejoras en cuanto al rendimiento en resistencia, sino que debe realizarse de forma concurrente con el entrenamiento de resistencia específico de las pruebas o distancias a cubrir, y que, si buscamos una mejora específica en el entrenamiento de fuerza, el entrenamiento de resistencia será perjudicial para este objetivo al producir adaptaciones musculares antagónicas.

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